jueves, diciembre 21, 2006

LA MUERTE DE LA PALABRA

Hoy en día podemos hablar en nuestro país de libertad de expresión, de poder decir lo que nos plazca sin pensar en si tendrá seria repercusiones. Podemos meternos con el políticos de turno, con una gran empresa o con las injusticias que pueblan el mundo, porque parece que lo que haga el llamado "quinto poder" está hoy en día más que justificado. Pero mientras nosotros vivimos en un periodismo más o menos libre, sólo roto por las necesidades políticas de uno u otros medios, en diferentes puntos del mundo, por no decir demasiados, abrir la boca más de la cuenta puede salir muy caro.

Reporteros sin Fronteras ofrece un barómetro que nos hace, como futuros profesionales, reflexionar de hacía donde se mueve este mundo. Detrás de cada cifra hay una vida, una historia que contar y un hombre o una mujer que luchaba por conseguir que sus palabras expresaran con exactitud las situaciones de injusticia que muchos de ellos presenciaban. Y desgraciadamente esa exactitud fue la que les hizo morir, una muerte que significa para muchos un triunfo.


Todos soñamos alguna vez con un caso Watergate con poder conseguir una historia que nos suba hacía lo más alto como fue el caso de los periodistas Woodwar y Bernstein, que consiguieron desbancar del poder al presidente de los Estados Unidos Richard Nixon. Pero si nos paramos a pensar en si esta situación se podría producir ahora, creo que las incógnitas rodearía nuestras ideas. En la actualidad todo está muy polítizado, las empresas su mueven por intereses económicos y políticos y resultaría muy difícil conseguir que uno de estos medios muerda la mano que le da de comer.

Periodismo y poder con los años se han unido más que nunca y esta unión no casa del todo bien. Estaría bien que los periodistas volvieran a sus orígenes o que buscaran el perfil de freelance para poder sacar adelante sus objetivos. Pero hay que comer y sobrevivir en una sociedad en la que el más fuerte gana y en este caso las empresas tienen la sartén por el mango. Seguirán saliendo a la luz investigaciones, casos de corrupción pero nunca estaremos seguros de si la trama favorece a aquellos que intentan con la censura acabar con la libertad de una sociedad.

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